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Trastorno de pánico y agorafobia · Psiquiatría CDMX

Ataques de pánico:
qué son y cómo se tratan

Sentiste que te morías, corriste a urgencias y todos los estudios salieron normales. No estás inventando nada y no estás enloqueciendo: el trastorno de pánico es un diagnóstico concreto y de los que mejor responden al tratamiento. Lo que hay que tratar no es solo la crisis, es el miedo a que vuelva.

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Contexto clínico

El ataque no es lo peligroso. Lo que incapacita es lo que viene después.

Vivir un ataque de pánico aislado es sorprendentemente común: le ocurre alguna vez en la vida a cerca de 1 de cada 10 personas. El trastorno de pánico es otra cosa —afecta al 2–4 % de la población— y no se define por la intensidad de la crisis, sino por lo que la crisis deja instalado: la vigilancia permanente del propio cuerpo y el miedo a que vuelva a pasar.

Por eso la pregunta clínica útil no es "¿qué tan fuerte fue el ataque?", sino "¿cuánto de tu vida está organizada alrededor de evitar el siguiente?". Ahí está la diferencia entre un susto y un trastorno, y ahí es donde el tratamiento tiene más que ofrecer.

⚠️ Antes que nada

Un primer episodio de dolor en el pecho se evalúa médicamente. Siempre.

Esta página describe el trastorno de pánico, no sustituye una valoración. Si es la primera vez que tienes dolor u opresión torácica, falta de aire intensa o desmayo —o si tienes factores de riesgo cardiovascular— acude a urgencias. El diagnóstico psiquiátrico de pánico se confirma después de descartar causa orgánica, nunca en lugar de hacerlo. Si estás en riesgo de hacerte daño, en México puedes llamar a la Línea de la Vida: 800 911 2000, disponible las 24 horas.

Qué es exactamente un ataque de pánico

El DSM-5-TR lo define como una oleada súbita de miedo o malestar intenso que alcanza su pico en unos 10 minutos y que incluye al menos cuatro de trece síntomas. No es "estar muy ansioso": es una descarga masiva del sistema simpático, con inicio brusco y final espontáneo. Estos son los grupos en los que suele agruparse:

🫀
Cardiorrespiratorios
Palpitaciones, taquicardia, dolor u opresión en el pecho, sensación de ahogo o de no poder llenar los pulmones. Son los que llevan a urgencias.
Los más frecuentes
💨
Por hiperventilación
Mareo, visión borrosa, hormigueo en manos y boca, calambres. No son daño neurológico: es el CO₂ que baja al respirar de más.
Reversibles en minutos
🌡️
Autonómicos
Sudoración, temblor, escalofríos o bochornos, náusea o urgencia de ir al baño. La descarga de adrenalina afecta todo el cuerpo a la vez.
Adrenalina
🫥
Desrealización
Sensación de irrealidad, de estar fuera de uno mismo o de ver la escena desde afuera. Es el síntoma que más asusta y el que más se calla por vergüenza.
Frecuente y benigno
💀
Miedo a morir
La convicción, durante la crisis, de que esto es un infarto o un derrame. No es un pensamiento: se vive como certeza.
Núcleo del cuadro
🧠
Miedo a perder el control
Miedo a volverse loco, a desmayarse o a hacer algo vergonzoso en público. El pánico no causa psicosis ni desmayo: en la crisis la presión sube, no baja.
Núcleo del cuadro

El mecanismo que casi nadie explica: el miedo al miedo

Después de la primera crisis, el cerebro hace algo razonable y equivocado: marca las sensaciones corporales normales —el corazón acelerado al subir escaleras, un mareo al levantarse rápido, la falta de aire en el tráfico— como señales de peligro inminente. A eso se le llama sensibilidad a la ansiedad, y es el motor del trastorno.

A partir de ahí se instala un círculo que se alimenta solo: sensación → interpretación catastrófica ("me está pasando otra vez") → descarga de adrenalina → más sensaciones → crisis. Y sobre ese círculo se montan las conductas de seguridad, que son la trampa fina de este trastorno:

  • Traer siempre el clonazepam en la bolsa "por si acaso" (aunque no te lo tomes).
  • Sentarse cerca de la puerta, no subir al metro en hora pico, no manejar en Periférico o en segundos pisos.
  • No salir sin compañía, o solo a lugares con hospital cerca.
  • Checarse el pulso varias veces al día; repetir electrocardiogramas ya normales.
  • Evitar café, ejercicio o cualquier cosa que acelere el corazón.

Cada una alivia hoy y refuerza mañana: el cerebro concluye que la catástrofe no ocurrió gracias a la conducta, y nunca aprende que no iba a ocurrir. Cuando la evitación se extiende a lugares de los que sería difícil escapar, el cuadro se llama agorafobia, y es lo que convierte un problema tratable en una vida progresivamente más chica.

Con qué se confunde: el diagnóstico diferencial que sí importa

Antes de llamarle pánico hay que descartar lo que lo imita. Esto es parte del trabajo del psiquiatra, no un trámite:

  • Tiroides: el hipertiroidismo produce taquicardia, temblor, insomnio y ansiedad casi idénticos.
  • Arritmias (taquicardia supraventricular): episodios súbitos de palpitaciones que empiezan y terminan de golpe, sin desencadenante psicológico.
  • Sustancias: cafeína y bebidas energizantes en exceso, cannabis, cocaína y estimulantes; también la abstinencia de alcohol o de benzodiacepinas, que produce crisis muy parecidas.
  • Asma y otras causas respiratorias, anemia, hipoglucemia.
  • Otro trastorno psiquiátrico de fondo: las crisis también aparecen en trauma (TEPT), fobia social, TOC y depresión. Si el pánico solo ocurre al exponerse a un recuerdo, a una situación social o a un objeto temido, el diagnóstico —y el tratamiento— es otro.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

!
Las crisis se repiten
Un episodio aislado ante un estrés extremo puede no volver nunca. Cuando hay más de uno y aparecen sin aviso, ya no es un susto: es un patrón que conviene tratar antes de que se organice.
!
Vives pendiente de la siguiente
Si pasas el día monitoreando tu cuerpo, interpretando cada latido y anticipando la próxima crisis, la ansiedad anticipatoria ya te está costando más que los ataques.
!
Empezaste a evitar lugares
Dejar el metro, el elevador, el avión, manejar solo o salir sin compañía. La evitación es el síntoma que más rápido crece y el que más cuesta revertir si se deja años.
!
Estás usando algo para aguantar
Benzodiacepinas cada vez más seguido, alcohol para poder salir, o consultas y estudios repetidos que siempre salen normales. Son señales de que el trastorno está manejando la situación, no tú.
🔬 Tratamiento con mayor evidencia

TCC con exposición interoceptiva + ISRS cuando se requiere

La TCC específica para pánico no es relajación: incluye exposición interoceptiva, es decir, provocar deliberadamente las sensaciones temidas —hiperventilar de forma controlada, girar en una silla, subir escaleras, respirar por un popote— para que el cerebro aprenda, con la experiencia y no con argumentos, que la sensación no lleva a la catástrofe. Se combina con exposición gradual a los lugares evitados. Cuando la intensidad lo amerita, se añade un ISRS iniciado a dosis baja, porque al principio puede aumentar la ansiedad antes de mejorarla.

ISRS (sertralina, escitalopram) Exposición interoceptiva Exposición gradual in vivo Retiro de conductas de seguridad Benzodiacepina solo como puente

Qué hacer durante un ataque de pánico

La meta no es cortarlo: es dejar de pelear con él. Pelear es lo que lo alarga.

  • Quédate donde estás, si es seguro. Salir corriendo del lugar es lo que le enseña a tu cerebro que ese lugar era peligroso.
  • Alarga la exhalación: inhala 4 segundos, exhala 6 u 8. Corrige la hiperventilación, que es la que produce el mareo y el hormigueo.
  • Nombra lo que pasa: "esto es adrenalina, llega a su pico en 10 minutos y se agota sola". No es pensamiento positivo, es información correcta.
  • Deja que suba sin medirlo. Checarte el pulso o buscar síntomas en el celular alimenta el círculo.
  • Después, no reorganices tu día alrededor de lo que pasó. Volver a la actividad que ibas a hacer es, en sí mismo, tratamiento.

Cómo se evalúa

El diagnóstico es clínico. Lo que define la calidad de la evaluación es el diferencial y el mapa de lo que estás evitando. La valoración con el Dr. Moya Sánchez incluye:

  • Caracterización de las crisis: inicio, duración, síntomas, si son inesperadas o situacionales
  • Mapa de la evitación y de las conductas de seguridad (lo que el paciente rara vez reporta si no se le pregunta)
  • Descarte de causa médica y revisión de sustancias, cafeína y medicamentos en uso
  • Detección de depresión, trauma, TDAH o consumo asociados, que cambian el plan
  • Escala GAD-7 para medir intensidad y seguir la respuesta al tratamiento con un número, no con impresiones

Si además tienes preocupación persistente por enfermedades o síntomas físicos sin causa clara, puede sumarse la batería de síntomas somáticos; y si las crisis empezaron después de un evento traumático, la escala PCL-5.

Referencias: DSM-5-TR (APA, 2022) · NICE Guideline CG113 · Roy-Byrne, Craske & Stein (2006), Panic disorder, Lancet · Barlow et al. (2000), JAMA · Bandelow et al. (2017), Dialogues Clin Neurosci

Los ataques de pánico son uno de los trastornos de ansiedad. Si lo tuyo es más preocupación constante que crisis súbitas, revisa la página general de ansiedad.

Preguntas frecuentes

No. Un ataque de pánico es una descarga masiva del sistema nervioso simpático: la misma respuesta de alarma que tendrías ante un peligro real, disparada sin peligro. Es intensamente desagradable y se siente como si te estuvieras muriendo, pero no daña el corazón, no provoca un infarto, no causa desmayo (la presión sube, no baja) y no desemboca en locura. Dura minutos: el pico llega en unos 10 minutos y la descarga de adrenalina se agota sola. Ahora bien, la primera vez que aparece dolor torácico u opresión, la evaluación médica es obligatoria: el psiquiatra confirma el diagnóstico después de que se descartó lo orgánico, no antes.
Tienes algo, y tiene nombre y tratamiento. Un electrocardiograma normal significa que tu corazón está bien, no que el episodio no haya existido. Los síntomas del pánico son fisiológicamente reales —taquicardia, hiperventilación, mareo, hormigueo—, solo que su origen es una falsa alarma del sistema de miedo, no una falla del órgano. Salir de urgencias con 'no tiene nada' y sin diagnóstico es la razón más frecuente por la que un trastorno de pánico tratable se vuelve crónico: la persona repite estudios, cambia de especialista y nadie trata el problema.
No pelear con él. La estrategia que funciona es dejar de intentar detenerlo: quédate donde estás si es seguro, alarga la exhalación (inhala 4 segundos, exhala 6–8) para corregir la hiperventilación que produce el mareo y el hormigueo, y recuérdate que es una descarga de adrenalina que se agota sola en minutos. Lo que empeora el cuadro a largo plazo es huir del lugar, correr a urgencias por enésima vez o tomar una benzodiacepina en cada crisis: cada una de esas conductas le enseña a tu cerebro que sobreviviste porque escapaste, y refuerza la alarma para la próxima vez.
Alivia rápido y por eso engaña. Las benzodiacepinas (clonazepam, alprazolam) cortan la crisis en minutos, pero usadas a demanda en cada episodio generan tolerancia, dependencia y, sobre todo, mantienen el trastorno: se convierten en una conducta de seguridad más, y el cerebro atribuye la mejoría a la pastilla y no a que el peligro nunca existió. El tratamiento de primera línea del trastorno de pánico son los antidepresivos ISRS —que no crean adicción y se inician a dosis bajas para evitar el aumento inicial de ansiedad— junto con terapia cognitivo-conductual. La benzodiacepina se reserva para un puente corto y supervisado al inicio, no para el largo plazo.
La frecuencia de las crisis suele empezar a bajar entre la semana 3 y la 6 con un ISRS a dosis adecuada, y la TCC con exposición interoceptiva produce cambios en 8 a 12 sesiones. Lo que tarda más en recuperarse no son los ataques, sino el territorio perdido: volver al metro, a manejar en Periférico, a los lugares que dejaste de pisar. Esa parte se recupera con exposición gradual y planeada, no esperando a sentirse listo. El trastorno de pánico es de los cuadros psiquiátricos con mejor pronóstico cuando se trata bien.
Sí, y es una de las condiciones que mejor se prestan a la videoconsulta: la evaluación es fundamentalmente clínica y el trabajo de exposición ocurre en tu vida diaria, no en el consultorio. La valoración, el ajuste de medicación y el seguimiento se hacen por videoconsulta para toda la República, con recetas y notas con validez legal. Si aún no se ha descartado causa médica del primer episodio, se coordina esa evaluación antes o en paralelo.

¿Cuántos lugares has dejado de pisar?

El trastorno de pánico responde muy bien al tratamiento, y entre más pronto se trata, menos territorio hay que recuperar. Una evaluación define si es pánico, qué lo mantiene y cuál es el plan. Primera cita disponible esta semana, presencial o en línea.

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